¿Hasta qué punto somos capaces de separar el rol de lo
personal? Probablemente esa pregunta fue una de las más importantes en esta
visita que hicimos después de 3 semanas aproximadamente al colegio Santa Rosa
de Llanavilla.
Sabía que desde este sábado 24 de mayo mi forma de ver
la acción en las clases de inglés sería diferente. En primer lugar, tengo que
resaltar que estaba muy entusiasmada ya que el profesor Piero me había nombrado
junto con Edú como coordinadora del proyecto. Este hecho me emocionaba pero
tengo que admitir que también me ponía un poco nerviosa porque las anteriores
coordinadoras (Daira y Andrea) lo habían hecho bastante bien entonces no quería defraudar a mi comunidad.
Era el momento de pasar a la tribuna para ver, analizar y sacar un conclusión para
mejorar lo que estaba sucediendo en la cancha, por decirlo así.
Y así fue, nuestra labor comenzó días antes de la
visita, pidiendo los permisos para la visita y los sílabos de la clase.
Definitivamente este tema es algo que como comunidad debemos mejorar ya que nos
demoramos mucho en entregarlos.
En esta primera clase quise poner en práctica algunas
de las estrategias que había estado pensando durante la semana. Una de ellas
era que los coordinadores tomemos la asistencia en cada salón ya que habíamos estado
teniendo problemas, la mayoría de los salones no sabían si sus alumnos habían estado
viniendo o no y cuando la directora nos lo pedía no teníamos que darle.
Llegó el día sábado, para la mayoría de nosotros
el día empezó temprano yendo a
catequesis y luego con la inauguración de
la Olimpiada. Cuando llegó la hora de subir al bus ya para dirigirnos al
colegio Santa Rosa de Llanavilla, muchos
de nosotros ayudábamos a traer el refrigerio; mientras que otros, las cajas de
pasta dental que entregaríamos a los niños.
Cuando llegamos, al colegio todos se dirigieron a los
salones. Llegamos más temprano de lo normal por lo que tuvimos que esperar a
los que los niños lleguen. Una vez que los chicos llegaron, las clases
empezaron; mientras que Edú y yo iniciábamos nuestra labor, nos repartimos el
trabajo. Edú se encargaría de verificar que las clases se estaban dando según lo
que decía el sílabo; mientras que yo me encargaba de tomar la asistencia salón por
salón y preguntando quienes habían venida la clase anterior. Al hacer esto me encontré
con un par de sorpresas que me apenaron. La primera fue que Ninfa, una de las
chicas del grupo de 5° y 6° grado se había ido del colegio, me dijeron que se fue
a un colegio particular cerca de ahí pero que ya no volverá más. La segunda fue
que una familia entera también se fue del colegio porque se mudó a Piura. Estos
dos casos me dieron mucha pena porque ya nos habíamos encariñado con muchos de
ellos.
Cuando terminé de tomar la asistencia, me encargaron
que separe las pastas dentales para cada niño. Mientras que estaba haciendo los
cálculos para ver cuantos les tocarían a cada niño empecé a recibir algunas
quejas del salón 5° y 6° grado entonces fui a ver lo que pasaba. Y es aquí donde
viene la pregunta con la que empecé esta bitácora porque el problema que había
es que “a” o “b” motivos una de las profesoras de ese salón estaba acaparando
toda la clase y los demás se sentían incómodos y algunos de ellos ya se estaban
empezando a molestar. Lo primero que se me ocurrió en el momento fue decirles
que le digan a esta persona lo que estaba ocurriendo; pero luego, con ayuda de
Piero decidimos que los chico no tenían por qué afectarse entonces quedamos en
que no se le diría nada hasta que termine la clase y nos reunamos todos para
analizar cómo habían estado nuestras clases y para compartir algunas historias.
Cuando terminaron de dictar las clases, nos dirigimos
a la parte de atrás del colegio, fue ahí
donde empezamos a hablar principalmente de lo ocurrido en el salón de 5° y 6°. Personalmente,
luego de la conversación que tuvimos me quedo con dos enseñanzas
principalmente. La primera, que si te esfuerzas, te organizas y tienes las
ganas de mejorar cada día lo puedes hacer y una muestra de eso es el salón de Inicial.
La segunda, es que tenemos que aprender a separar el rol de lo personal; es
decir, que si recibimos alguna llamada de atención relacionada a nuestro rol,
en este caso como profesores de inglés, no tiene por qué interferir en nuestra relación
del día a día ya que una no tienen nada que ver el uno con el otro.

Luego que terminamos de hablar, ya era hora que los
chicos se vayan y era el momento de entregarles el regalo que le habíamos
llevado. Me emocioné cuando me dijeron que me encargue de entregarles la pasta
dental a cada niño porque quería ver cuál sería la reacción de ellos. Y así
sucedió, a la hora que salían con ayuda de Gerald repartíamos a cada uno y les hacíamos recordar que se laven los dientes. Momentos como este
es cuando me doy cuenta de lo afortunada que soy, salgo de mi burbuja y valoro
lo que tengo, la reacción de los niños y la de los papas cuando los recogían me
sorprendió muchísimo, me di cuenta que tal vez para nosotros no signifique
mucho, que probablemente cuando se acaba la pasta dental en casa, abra la
puerta donde se guardan lo que compramos y encuentre uno, lo saque y se acabe
mi problema; mientras que esos niños o esas familias, lo más seguro es que esa
pasta dental la cuiden y valoren como oro porque no tienen para comprar otra.
Nuestra visita
llegó a su final; pero me siento muy feliz porque puedo decir que cumplí con algunos
de los pilares de Ciudad de Dios…
1.
CONOCERSE, ACEPTARSE Y SUPERARSE (Adquiere una mayor
conciencia de sus propias cualidades y áreas de crecimiento): tuve que reconocer y aceptar que muchas veces mi comportamiento es como
el de la profesora de 5° y 6° grado, que me gusta tener el control de todo;
pero me doy cuenta que sola no puedo hacer todo, debo involucrarme con mi
comunidad y mejorar día a día para que todos nos sintamos a gusto.
2.
BUSCA LA VERDAD Y ACTÚA CON COHERENCIA (Considera las implicaciones éticas de
sus acciones): Esto lo pude experimentar cuando empezaron a
llegar algunas quejas del salón de 5° y 6°, me di cuenta que si hacía que le digan lo que estaba pasando
en ese momento, lo niños se iban a sentir incómodos y la atmósfera se pondría tensa
ya que a nadie le gusta que le digan que se esta equivocando.
3.
LIDERA CON INSPIRACIÓN (Emprende nuevos desafíos y desarrolla nuevas habilidades): Creo que este pilar fue el que más pude experimentar ya
que ser coordinadora es algo nuevo para mí, sobretodo el hecho de pasar a estar
en la tribuna.
4.
SE COMPROMETE Y ESFUERZA (Muestra perseverancia y compromiso personal en sus actividades):
Para mí, cada visita a Llanavilla es un reto y tengo un objetivo claro por
el cual me esfuerzo siempre que es contribuir en la formación de esos niños y
que cada clase se lleven más conocimientos, no solo de inglés; sino, lo más
importante, para la vida.
5.
TRABAJA EN COMUNIDAD (Trabaja en colaboración con otras personas): Como ya le he dicho en otras
bitácoras este pilar me cuesta cumplirlo pero poco a poco me estoy dando cuenta
que estoy aprendiendo a trabajar en comunidad y en esta oportunidad me tocó
trabajar con Edú y nos fue muy bien.
