Y llegó el día que parecía inalcanzable,
nuestra última salida como profesores de inglés al Colegio Santa Rosa de
Llanavilla, la última vez que vería a
los pequeños con los que compartí 2 años, con los que me reí, renegué, jugué,
pero sobretodo, con quienes me ayudaron a crecer como persona.
¿De qué manera la
emoción, como forma de conocimiento, influye en las decisiones y actividades
que realizamos?
No voy a negar que durante la semana previa aún
no quería asumir la idea porque ha sido en Ciudad de Dios (CAS) donde he pasado
muchos de los mejores momentos que me llevo del colegio; sin embargo, me di
cuenta que si lo seguía evitando, la última sesión, el último recuerdo, no iba
a reflejar lo que queríamos. Es por ello que junto con mi comunidad de 6to
preparamos una sesión diferente, en la cual podamos evaluar si nuestro objetivo
académico había sido cumplido pero de manera divertida. De esta manera dividimos
la clase en una dinámica de “vocabulary” donde pondríamos a prueba su
creatividad y memoria, luego, jugaríamos “Ritmo ago-ago” pero con palabras en
inglés, saldríamos a jugar y finalmente la hora de compartir y la despedida.
Desde el momento de planificación era una mezcla de sentimientos encontramos,
sin embargo a diferencias de otras salidas, nos esmeramos en esta etapa y
sorprendentemente lo hicimos de buen humor.
¿En qué medida estamos
preparados para asumir retos imprevistos?
El sábado 12 de setiembre llegamos a Llanavilla
y fue en ese momento cuando nos enteramos que a 5° “E” solo tenía 1°, 2° y 3°
de primaria, es decir, no me tocaría hacer clase con los de 6to. En un
principio, me fastidió un poco porque tenía expectativas de pasar mi última
salida con los chicos, que más que mis alumnos se habían vuelto parte de una
etapa de mi vida. Sin embargo, no iba a arruinar mi última salida, por lo que
me uní al grupo de 3ro para apoyarlos, pero me di con la sorpresa que la
mayoría de ese grupo se había apuntado en el grupo de limpieza, entonces, me
reuní con mi comunidad y decidimos hacernos cargo de la sesión de ese salón y
que acomodaríamos la nuestra (la de 6to) en un nivel menor. ¡Y así lo hicimos!
Personalmente, lo consideraba como un reto ya que durante los 2 años había trabajado
con los mayores, huyendo, sin darme cuenta de los más revoltosos porque pensaba
que no tendría paciencia, sin embargo, me pude demostrar a mí misma el gran
avance que he tenido ya que no me costó mantener la calma y el buen humor, a
pesar que habían momentos de tensión.
¿Podemos afirmar que
cumplimos los objetivos planteados como comunidad (5° “E”)?
Nunca olvidaré el día que decidimos “compartir
talentos con el prójimo” pues lo considero el inicio de esta historia. Esta fue la última clase y no
me cabe duda que lo logramos, tanto en el aspecto intelectual, pero también en
el espiritual y social. Parte de las dinámicas de esta clase consistieron en
poner a prueba el vocabulario con el que cerrábamos el ciclo y sinceramente, me
sorprendí bastante del avance que habían tenido y de las palabras que sabían.
Además, al final ya fue necesario que tengamos que dirigir nosotros la oración pues
antes del compartir, fueron ellos los que empezaron a hacerlo sin nuestra indicación,
siendo Estrella la más entusiasta. Del mismo modo, hubo un momento en el que se
empezaron a molestar entre ellos, sin embargo supieron aceptar su error y pedir
disculpas, lo cual no sucedía cuando llegamos en el 2014.
“Gracias a ellos
aprendí a ser mejor persona”
Cuando empecé con este proyecto tenía una idea
errónea, pues pensaba que solo yo les iba a transmitir conocimiento y que ellos
serían los que aprenderían de mí. Sin embargo, con el paso de la clases me fui
dando cuenta que probablemente ellos eran más maestros que yo, pues me
enseñaron a valorar las oportunidades que tengo, el esfuerzo de mis papas, a
darme cuenta que hay muchas personas que necesitan de mí, a trabajar en comunidad,
a ser más tolerante... Gracias a Lucero aprendí que las cosas suceden por algo
pero que siempre habrá alguien que te estará esperando y te valorará, gracias a
Estrella, por demostrarme que la sonrisa nadie te la puede borrar; gracias a
Luigi por mostrarme que desde el silencio podemos aprender y a David por
mostrarme sus ganas de superarse día a día a pesar de las adversidades.
Asimismo, pude cumplir con las experiencias de Ciudad
de Dios, entre las principales:
- LIDERA CON INSPIRACIÓN: A pesar de los cambios de planes considero que no afectó mi actitud ante la clase ya que en todo momento busqué inspirar a través del ejemplo como por ejemplo cuando rezábamos o cuando salimos a jugar, dando una imagen de respeto, entusiasmo y obediencia.
- SIENTE CON LA IGLESIA Y EL MUNDO: Considero que al ser parte de este proyecto de responsabilidad social contribuí con la mejora del país en el sector de la educación. Así como de los problemas que se presentan actualmente en la sociedad, como por ejemplo el bullying o la discriminación, para ello realizamos actividades y pequeñas charlas con las que podamos llegar a los niños de Llanavilla.
- ORGANIZA ACTIVIDADES: La planificación de esta clase fue especial ya que al ser la última clase, no solo teníamos que medir si habíamos enseñado correctamente inglés, sino que queríamos que se queden con un lindo último recuerdo. Es por ello que organizamos y teníamos claras las dinámicas con tiempo, lo cual nos ayudó para poder adecuarlas rápidamente a los de 3ro tras el imprevisto.

Finalmente,
solo me queda agradecer a 5° “E” por acompañarme en esta hermosa experiencia, a
mis asesores CAS, Piero y Cangalaya, por la dedicación y compromiso con el proyecto
y al Colegio San Agustín por darnos la oportunidad de ser ciudadanos del mundo,
construyendo la Ciudad de Dios.































