Sabíamos que no iba a hacer nada sencillo pero como se dice: “TODO
ESFUERZO TIENE SU RECOMPENSA”.
Un día antes de que empiecen los Talleres IB teníamos los retos
cumplidos en un 60% ya que el otro 40% dependía de estos tres día, 18,19 y 20
de febrero. Como en todo proyecto y trabajo en grupo surgen inconvenientes que
retrasan en cierta medida las actividades, es por ello que nos faltaban 3
paneles del pasaje CAS, pero queríamos que todo salga bien y no defraudar a
nuestros profesores que habían confiado en nosotros y a la vez, de una u otra
forma, debíamos exponer al San Agustín como lo que es, un colegio del mundo. Es
por ello que no nos importó levantarnos 1 hora más temprano y llegar al colegio
30 minutos antes de lo que nos habían citado, es decir a las 6:40 a.m. (lo que
no hacemos ni en época de clases).
Cuando llegamos ya había cierto movimiento en el colegio y los
talleristas iban llegando uno a uno un poco más temprano de lo previsto para
dejar sus materiales listos en el salón que
le habían asignado. En ese momento comenzó nuestro trabajo ya que cada anfitrión
debía estar atento si le faltaba algo, ayudarle a ordenarlas carpetas y
acompañarlo al salón designado para los talleristas ya que a las 8 a.m. se realizaría
la inauguración del evento en el auditorio. Mientras tanto como yo no tenía un
taller específico me dedicaba a recibir a los participantes e indicándoles el
lugar de inscripción junto con los anfitriones que se iban desocupando, y a la
vez atendía cualquier urgencia, como la falta de control para un proyector o
surgió el problema de que el cable de algunos salones no era compatible con la
laptop del tallerista. Al principio tenía un poco de nervios pero con paciencia
y pensando “fríamente” encontraba la solución sin retrasar el cronograma.
Mientras dábamos la bienvenida a los participantes me pude dar cuenta
las diferentes culturas presentes y eso era una de las cosas que hizo
interesante este proyecto pues al ser un evento de Bachillerato Internacional,
estaban presentes colegios del mundo y estos a su vez conformados por profesores
y talleristas con distintas lenguas, costumbres, moda, ideología e incluso, religión.
Una vez que todos estaban en el auditorio comenzó la inauguración y fue
en ese momento donde me tocó repartir los carteles de cada taller a su
respectivo anfitrión para que cuando acabe la presentación de cada talleristas,
los participantes sepan a donde dirigirse. Poco a poco se iban desplazando,
pero nunca faltan los que se pierden del grupo, pero para eso estaba yo con mi
lista y ubicación de cada taller para guiarlos y que todos los talleres estén completos
y listos para empezar.
Tal como lo esperábamos los talleres empezaron sin ningún mayor inconveniente
y terminaba nuestra primera función. Luego nos teníamos que enfocar si les
faltaba algún material o sin querían agua durante la primera sesión.
Durante ese periodo salieron un par de profesoras que requerían ir al lactario.
En un principio me pareció súper extraño pero les pedí que me esperaran unos
minutos mientras que buscaba la llave y las acompañé hasta el lugar.
La primera sesión se pasó súper rápido y sin darnos cuenta ya estábamos
en el break. Durante este break nuestra función, principalmente la mía era
recolectar frases trascendentes es por ello que mientras ayudábamos a agilizar el
desplazamiento pude conversar brevemente con un profesor del Casuarinas que
participaba del taller de Proyectos del PAI y me gustó mucho lo que me dijo: “Es
cierto que recibiremos muchísima información durante estos tres días y que será
muy agotador pero ser parte de los colegios del mundo y pertenecer al
Bachillerato Internacional tiene su precio y a la vez, su recompensa porque
sabes que estas formando parte y contribuyendo una mejor y más globalizada educación”.
El primer día tuvimos algunos problemas con el timbre pero teníamos un
plan B, nosotros mismo pasar la voz educadamente para que regresaran a sus
salones. Durante la segunda sesión ya todo transcurría con normalidad y la
misma dinámica utilizamos para el segundo break. En la tercera sesión asegurándonos
que los talleristas no necesiten nada y que no tengan ningún inconveniente nos fuimos a almorzar para
regresar antes de que ellos salgan hacia el comedor.
A la hora del almuerzo nos dividimos en los grupos que habíamos quedado previamente
y estábamos atentos por si ocurría algo en el comedor o en el salón de Ciudad
de Dios, respectivamente. Fue en este momento donde se nos escapó de las manos
el desplazamiento del comedor ya que se creó un tumulto en incluso hubieron
algunos talleres que no empezaron a tiempo la siguiente sesión ya que más de la
mitad de los participantes seguían almorzando.
Cuando nos dimos cuenta ya era hora de que los talleristas y
participantes se vayan, lo que significaba el fin del primer día de talleres
para ellos, mas no para nosotros ya que siendo fieles a una de las características
de los agustinos nos tocaba pasar un momento en comunidad y hacer un feedback
de todo lo que había ocurrido y en lo que debíamos mejorar.
En mi opinión ese fue uno de los momentos más tensos del día porque nos
dimos cuenta que nos seguían faltando paneles y durante todo el día yo no me
quise estresar ya que dejar que los demás actúen sin mi presencia era uno de
mis retos, el no querer controlar todo y ese fue uno de los riesgos que asumí:
que no estén listos. Y la verdad es que en ese momento si me fastidié porque
justo los paneles que faltaban eran de las personas que se habían ido de viaje
durante las reuniones de planificación y por el interés que mostraban parecía que
les daba igual.
Por otro lado, los profesores nos hicieron notar que a nadie se le había
ocurrido verificar que los aperitivos
que se les brindaban a los profesores durante los breaks estén listos,
que los profesores no estaban enterados de que los paneles eran de proyectos
CAS y que a la hora de la salida éramos muy pocos los que estábamos despidiendo
a los participantes. Pero en líneas generales todo iba marchando muy bien, que
nos felicitaban y que mejoremos esos pequeños detalles para el día siguiente.
El día 2 de talleres tengo que admitir que la actitud de muchos mejoró
de cierta manera, se pusieron las pilas y durante la primera sesión se acabaron
de armar los paneles de los toros colegios y hubo un par de personas que se
ofrecieron en estar atentos de los breaks.
También, como habíamos acordado el día anterior teníamos que promocionar
los paneles CAS y se nos ocurrió pegar pequeños cartelitos en la entrada de los
salones invitándolos a la hora del break y también algunos de nosotros pasamos
por los algunos talleres haciéndoles recordar con el permiso del tallerista. El
segundo día transcurrió muy parecido al primero, es más considero que con más
fluidez y los talleres empezaron más rápido ya que cada tallerista y participante
ya sabía a donde dirigirse. Sin embargo,
siempre surgen inconvenientes y esta vez hubieron más que el primer día si nos
referimos a materiales. En un momento me asusté porque la logística se había
acabado o por lo menos no había pero al
final siempre conseguía lo que necesitaba inmediatamente y ya después lo
reemplazaba con tranquilidad cuando encontraba a la miss Teresa Guerra quien
era la encargada de ello.
Todo transcurrió de la misma manera hasta la hora de los breaks donde
algunos participantes se acercaron preguntando por nuestros proyectos gracias a
que al ser uno de los cursos del núcleo estaban interesados y que los
cartelitos de invitación habían surtido efecto.
Por otro lado, en el segundo día teníamos el reto de pasar el video de lo ocurrido en el primero y propuse pasarlo a la hora del almuerzo ya que teníamos la restricción de hacerles perder minutos a los talleristas. Por ello, apenas llegué solicité una laptop y un proyector para que a la hora del almuerzo esté listo. Felizmente, teníamos todo instalado antes del tiempo prevista ya que por el problema del día anterior, que se retrasaron algunos talleres, el segundo día hubieron algunos que salieron antes de la hora indicada y como dice el dicho: “más vale prevenir que lamentar”.
El segundo día también se pasó rápido
y sin problemas mayores, a la hora de la
salida todos estuvimos atentos, despidiendo a los talleristas y participantes
por ambas puertas, la puerta principal y por el estacionamiento. Y al igual que
el primer día el segundo también tuvimos feedback, en él nos dimos cuenta del
gran avance que habíamos tenido individualmente, pero sobretodo como equipo.
Habíamos estado más atentos a las necesidades de cada taller y habíamos corregido
los errores del primer día. Me fui a
casa feliz, tranquila y satisfecha por la labor realizada.
Los dos primeros días pasaron muy muy muy rápido. Ya estábamos en el
último día de talleres y este solo era hasta el mediodía. Como esperábamos, el
tercer día fluyó con mucha más facilidad y las necesidades era nulas o mínimas
en algunos talleres. Sin embargo este día ocurrió una situación en la que me di
cuenta que la autonomía en mí era algo innato. Lo que pasó fue que como
cualquier otro día, entré a la biblioteca a ver cómo iba el taller y si
Carolina, que era la encargada, necesitaba algo. De repente, no encontré a Carolina
y había una profesora del taller de TOK que estaba esperando para sacar copia a
toda una separa entera como de 100
hojas. Al principio pensé en decirle que no podíamos ya que los
encargados de la biblioteca también estaban en un taller; pero vi la
fotocopiadora prendida y eso me dio una buena señal entonces lo que le dije fue
que iba a hacer todo lo posible y que yo la buscaba para ver si conseguía
sacarle copia. Inmediatamente salí en busca de Guillermo a pedir permiso, de
todas maneras era necesario, y cuando le dije lo que sucedía me dijo que yo
misma decida, así que regresé a la biblioteca y decidí empezar a fotocopiar
pues pensé que por algo estaba prendido. En eso, Carolina entró y
efectivamente, si estábamos autorizados de fotocopiar y de esa manera pudimos satisfacer
a la profesora, que muy contenta recibió la separata y nos agradeció.
Así pasaron los tres, sin problemas y sirviendo al prójimo. Finalmente,
no me queda más que decir, considero que cumplimos y superamos las expectativas
como colegio, dejamos una buena imagen y los comentarios de tantos talleristas
como participantes fueron muy halagadores para nosotros, los voluntarios y una
vez más me di cuenta que todo esfuerzo vale la pena y trae su recompensa.
Objetivos CAS cumplido durante los Talleres IB realizados en el Colegio
San Agustín durante el 18, 19 y 20 de febrero de 2015:
1. Adquiere una mayor conciencia de sus propias cualidades y áreas de crecimiento: Siento que influí mucho en el cambio de actitud de algunos de los miembros del grupo de voluntarios ya que decidí no molestarme y rendirme y tratar de animarlos, decirles las cosas como son y de una u otra forma intentaba ejercer un papel de líder sobretodo a la hora de los feedbacks.
2. Considera las implicaciones éticas de sus acciones: Al ser un proyecto en el que se trabaja en
equipo tuve que ser muy consciente con qué tipo de persona trataba ya que no
todas reaccionan de la misma manera frente a la presión y si me excedía no
cumplía el objetivo, motivar al equipo. Además, al tratar con representantes
del BI, talleristas y participantes uno se debía comportar a la altura de la
situación y dar una buena imagen como agustinos.