Llegó
el día del cual Piero nos había hablado, el 6 de setiembre celebramos por
primera vez el aniversario del Colegio Santa Rosa de Llanavilla. Desde que me enteré
de la idea, me entusiasmé ya que me he encariñado mucho con los chicos de allá
y quería ser parte de una fiesta importante para ellos.
Este
sábado también fue diferente ya que iría a Llanavilla con otro objetivo.
Salimos del cole a la 1 pm junto con algunos
chicos de 5°, cuando llegamos nos recibieron con bastante emoción y nos encontramos
con que había una pollada y
aprovechamos para almorzar antes que llegan más chicos y los instrumentos de la
banda de nuestro colegio ya que ayudaríamos a acomodarlos.
Fue
un día lleno de sorpresas y sentimientos encontrados. Mientras estábamos almorzando
la Miss Luz, directora del colegio, nos reveló una cruel realidad que viven algunos
niños de ese colegio, un tema muy serio como es el acoso a menores. Cuando
escuché lo que sucedía no lo podía creer, muchas veces escucho ese tipo de
noticias en la televisión y me parece algo muy lejano; pero, esto, hizo que me
dé cuenta que no necesito ir tan lejos para encontrar personas que viven esta situación
y jamás imaginé conocer o tener a alguien tan cerca que le suceda esto, esos chicos
son mis alumnos a los que los quiero mucho. Realmente me dejó sumamente pensativa,
indignada y como dijo Piero, esto no es broma, es algo serio y que se tiene que
actuar de inmediato.
Foto tomado por: @PieroVinces
Luego,
me integre al grupo de los chicos que estaban haciendo jugar a los pequeño y este fue el momento en el cual me reté a mí
misma con el tema de la tolerancia ya que esos angelitos son súper traviesos e
inquietos.
Esto
fue tan solo por un rato ya que llegaron los instrumentos y tuvimos que
acomodarlos. Aunque parezca extraño, nunca pensé tener tan cerca tantos instrumentos
y ser responsable de ellos, fue una nueva y gran experiencia. Luego de dejar
todo en orden y mientras los chicos de la banda del Colegio San Agustín se
preparaban para empezar el concierto, nosotros nos encargamos de ordenar las
sillas y a los chichos para compartir junto a ellos este momento diferente. Disfrutamos
aproximadamente de 1 hora de música gracias al talento de los miembros de la
banda, quienes se merecen un agradecimiento por compartir ese talento que
tienen con la comunidad de Llanavilla.
Una
vez que terminó el concierto, nos despedimos porque ya era hora de regresar
luego de un día cansado, pero lleno de emociones.
Finalmente,
me siento feliz porque esta visita me ha
permitido cumplir con ciertas experiencias de Ciudad de Dios (CAS)
Conocerse, Aceptarse y Superarse (Adquiere una mayor conciencia de sus
propias cualidades y áreas de crecimiento):
Día a día me supero a mí misma, soy más tolerante y me pongo en el lugar del otro, lo cual se vio representado al momento en que me uní al grupo de niños por iniciativa propia a jugar como si tuviera su edad.
Día a día me supero a mí misma, soy más tolerante y me pongo en el lugar del otro, lo cual se vio representado al momento en que me uní al grupo de niños por iniciativa propia a jugar como si tuviera su edad.
Se compromete y esfuerza (Muestra perseverancia y compromiso personal en sus
actividades): Para mí esta visita fue un reto ya que trabajaría con
personas que no conozco tanto pero me sentí parte de una comunidad lo que hizo que
me comprometa inconscientemente con las necesidades y actividades.
Trabaja en comunidad (Trabaja en colaboración con otras
personas): Tuvimos que trabajar en equipo para jugar los
chicos, para armar los instrumentos porque de no haber sido así, no los hubiéramos
entretenido ni nos hubieron alcanzado el tiempo para armar el escenario.
Siente con la Iglesia y el mundo (Participa activamente en la realización
de actividades y proyectos sobre temas importancia global): luego de
haberme enterado la cruel e indignante situación que sufren algunos de nuestros
pequeños de Llanavilla me ha entrado ese “bichito” por hacer algo por ellos y hacer
pagar a los que se lo merecen.

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