Llegó el segundo día del InterCAS y por lo
visto se iba poniendo cada vez mejor. Los retos iban aumentando y también la unión
entre comunidades y entre todos los chicos que estábamos. Nos levantamos
temprano, exactamente a las 7 de la mañana, luego fuimos a desayunar. Todos estábamos
muy cansados porque el día 1 fue realmente agotador; pero una de las cosas con
las que me quedo es que jamás escuché un NO PUEDO o un QUE FLOJERA, YA ESTOY
CANSADO, todos estábamos dispuestos a seguir hasta el final y a dar todo.
El día viernes 26 de setiembre, partimos
hacia la comunidad de Picapiedra, donde nos tocó ir al PRONOEI Virgen de
Guadalupe, el cual es una guardería para niños hasta los 4 o 5 años. Cuando
llegamos nos dimos cuenta que una de las comunidades ya había estado ahí, pues
mitad del piso donde íbamos a sembrar ya estaba hecha.
En un principio, no me gustó mucho la idea
de tener que sembrar porque pensé que era cansado pero jamás me imaginé que iba
a ser tanto. Nos dividimos en pequeños grupos y me tocó retirar todas las
piedras y basura que había en la tierra para que después sembremos el gras. Todos
aceptamos el reto sin reclamar. Fue muy duro y cansado pues teníamos que estar
agachándonos y levantándonos todo el rato, por lo que terminé con un dolor de
espalda increíble; pero ver la cara de los pequeños cuando salían a ver cómo
iba quedando su guardería, no tenía precio. Esos gestos hacían que todo el
cansancio se valla y continuemos dando todo de nosotros. Sabía que estaba
aportando mi granito de arena por una educación mejor, e incluso, un mundo
mejor.
Una vez que terminamos de plantar el gras,
me tocó entrar al aula de clases con los chicos. Puedo decir que este fue uno
de los momentos que me sentí muy orgullosa de ser agustina y tener como proyecto
dar clases de inglés en el Colegio Santa Rosa de Llanavilla. Cuando entramos al
salón, era niños muy pequeños entonces nuestra misión era hacerlos divertir y
participar con canciones y dinámicas. En esta oportunidad, dirigimos la
actividad Liani y yo. Todos estaban muy sorprendidos como no se nos acababan
las canciones y las dinámicas y nosotras les decíamos que era parte del carisma
de los agustinos. El hecho de trabajar en comunidad también implica pasarla
bien y es así como lo hacemos. Los niños se divirtieron muchísimo, al igual que
nosotros. Pero había llegado el momento de partir a otra institución. Fuimos
rumbo a la Casa Hogar “Villa Marta”, que es un lugar donde niños huérfanos viven.
Cuando llegamos ahí nos encontramos con
otras comunidades que ya estaban avanzando con el trabajo. A nosotros nos tocó
el pintado del área de la panadería; pero como ya éramos muchos me preguntaron
si podía apoyar con el pintado de círculos de seguridad y canchas de futbol; y
por supuesto que dije que sí. En un momento pensé que iba a ser menos cansado,
pero me equivoque, termine muerta. Sin embargo, tuve que admitir que me divertí
mucho haciendo esta actividad porque sentía que estaba contribuyendo de una u
otra manera, a mejorar el lugar donde los niños jugarán futbol o básquet, es
decir donde hacen deporte y para mí, eso es una de las actividades más
importantes en la vida de una persona.
Ya por la tarde, luego de almorzar a mi
grupo le toco ir a una ONG donde teníamos que arreglar la parte del jardín.
Cuando llegué me di cuenta que iba a ser muy agotador porque estaba muy
descuidado. Junto con Giuliana, del San Agustín de Chiclayo, nos encargamos de
retirar toda la hierba, en un momento pensamos que eso iba a ser imposible pues
se veía interminable. Fue en esos momentos cuando un agustino saca su garra y su
deseo de hacer las cosas, lo que es característico de nosotros y decidimos no
rendirnos. Cuando nos dijeron que ya era hora de irnos nos detuvimos a mirar y
nos dimos cuento que sí lo habíamos logrado, sacamos toda la hierba mala de
lugar, fue una satisfacción increíble.
Ya por la tarde-noche, llegó uno de los
momentos más importantes para nosotros, la reflexión. Esta reflexión fue una de
las mejores que he vivido pues lo hicimos junto con los del San Agustín de
Chiclayo y me di cuenta que ser agustino, no es ser uno más, es tener tatuado e
interiorizado el sentido de comunidad y trascendencia. Me llevé grandes reflexiones
de cada uno de nosotros.
Luego, nos fuimos cenar y después nos
dieron un momento para terminar de preparar la noche de talentos. Estábamos muy
nerviosos, pero al fin y al cabo salió muy bien. Nos divertimos y pudimos
plasmar lo con que nos quedábamos del InterCAS y en si como había sido nuestra
experiencia ahí, reflejándolo en alguno de los objetivos. Durante salían las
diferentes comunidades a presentarse, pudimos descubrir que varios tenían talentos
escondidos. Fue muy emocionante y a la vez muy gracioso jajja

Y así fue acabando el día 2. Terminó con
una hermosa fogata en la cual cantamos y nos divertimos todos juntos un rato
pues estábamos muy cansados y al día siguiente nos teníamos que levantar
temprano para seguir con las últimas actividades.
El día sábado 27, ya llegaba el fin del
InterCAS, pero aún nos faltaban un par de actividades. Tomamos desayuno y nos
dirigimos hacia el Cerro Pan de Azúcar en el que supuestamente íbamos a caminar
30 minutos nada más, pero no, 3 horas de caminata en subida. Probablemente fue
la actividad que más me dolió, por la lesión del tobillo que tengo; pero fue ahí
cuando salió a la vista el significado verdadero de amistad y aunque muchos no
lo supieran de comunidad, nos ayudamos entre todos y pudimos lograr nuestro objetivo,
que era llegar a la cima. Fue increíble saber que habíamos llegado pero mejor
aún, que lo hicimos todos juntos.
Luego bajamos y nos dirigimos nuevamente a
la Casa Hogar “Villa Marta” donde tuvimos un momento precioso en el cual
jugamos y nos divertimos con los niños que viven ahí. Hicimos un par de
actividades, y por más que hallamos estado cansados por la caminata, los niños
se merecían divertirse y ver la sonrisa de ellos te impulsaba a seguir y
seguir.
Finalmente, llegó el momento de recoger carpas
y empacar. La verdad es que no me queda mucho por decir. Fue una experiencia
que jamás olvidare, la satisfacción, la unión, el hecho de conocer nuevas
personas las cuales son muy diferentes a ti pero a la vez sabes que tienes algo
en común fue increíble, saber que todos trabajamos por mismo objetivo, mejorar
el mundo en el que vivimos, y que lo seguiremos haciendo fue una de las mejores
cosas que me llevo. Todas las experiencias que viví no son por gusto, ahora
cada uno de nosotros tiene una misión más importante y es transmitir lo
aprendido cada día de nuestras vidas y en cada proyecto en el que estemos.
Por último, quisiera mencionar los
objetivos que cumplí tras estos fantásticos
días de InterCAS:
1.
Adquirir una mayor conciencia de sus
propias cualidades y áreas de crecimiento: esto lo viví en el momento de la reflexión
y más aún cuando nos estábamos yendo, me di cuenta que no era la misma Valeria que
llegó, mejore en muchos aspectos y ahora sé que soy capaz de muchas cosas que
antes pensaba que no las podía hacer.
2.
Emprender nuevos desafíos: Estos tres días han estado llenos de retos
nuevos para mí, muy cansados y agotadores; pero siempre estuve dispuesta a
hacerlos.
3.
Trabajar en colaboración con otras
personas: Fue
un objetivo que lo cumplí en todo
momento pues las actividades las realizamos en comunidad apoyándonos unos con
los otros.
4.
Mostrar perseverancia y compromiso personal
en sus actividades: Esta fue una de las cosas que menos faltó, nunca nos rendimos por mas
cansados o difícil que fue el reto. Desde que llegamos nos comprometimos dar
todo de nosotros y así fue, no paramos hasta el final.
5.
Participar en actividades y proyectos sobre
temas de importancia global: LA recreación de los niños y la mejora de áreas naturales como las de la
ONG y el PRONOEI son temas que nos deben interesar a todos pues forman parte
del lugar en el que vivimos y por lo tanto debemos cuidarlos.
6.
Considerar las implicaciones éticas de sus
acciones: Esto
lo experimenté en la última actividad, cuando nos tocó jugar con los pequeños
de la Casa Hogar Villa Marta, pues había algunos niños que eran muy inquietos;
pero antes de decir algo lo pensaba dos veces para no herir a nadie.
7.
Desarrollar nuevas habilidades: Tras estos días puedo decir que gracias al
InterCAS he desarrollado habilidades y descubierto que soy capaz de hacer
actividades que nunca había intentado e incluso ni imaginado. Pero ahora, sé
que puedo poner todos mis dones y habilidades al servicio de mi comunidad y
sobretodo al servicio de los que más lo necesitan y del mundo.


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