“Dios quiere algo de mí,”
definitivamente fue la frase que más se me grabó el 8 de marzo de 2014 en la
Jornada de Ciudad de Dios. Ese día, fue uno de aquellos que pensé, que jamás llegaría.
Hace unos años, si mal no recuerdo 4, escuchaba muy buenos comentarios de
algunas amigas mayores que hablaban sobre un “curso” nuevo, llamado Ciudad de Dios;
pero, cuando las escuchaba, me parecía que faltaba un mucho para llegar a 4to y…
sin darme cuenta, el tiempo paso y ya era sábado 8 de marzo del 2014, el día de
mi primera Jornada de Ciudad de Dios, el día que daba inicio a este maravilloso
camino por recorrer.
Una de las últimas actividades
fue la charla de Fray Elías, él abordó un tema muy interesante, que estoy segura
que hizo pensar a más de uno, ¿Qué hacemos cuando la pelota está en nuestra
cancha? ¿Cuándo la tenemos nos da miedo y la pasamos lo más rápido posible?, esas
fueron las preguntas que más interioricé y me di cuenta que muchas veces por
miedo a fallar “huimos” de ciertas responsabilidades y somos incapaces de hacer
algo por los demás, muchas veces porque no miramos más allá de nuestras
narices, no salimos de nuestros 2
problemas, nos da flojera o simplemente no sabemos cómo hacerlo.
Llegue al colegio y fui al patio donde se encuentran los
salones de 5to de secundaria porque ese era el punto de encuentro, ahí me tuve
que acercar a las mesas donde se encontraban alumnos y ex alumnos tomando
asistencia y preguntándonos por nuestras tallas de polos, me pareció raro;
pero, luego cuando nos entregaron los polos (casi al final), todo cobró
sentido.
Luego de eso, nos dirigimos a la sala de audiovisuales y nos separaron
por casas, también se presentaron los chicos que apoyarían durante toda la
Jornada y después Walter empezó con una oración y nos invitó a cantar, al
principio tenía roche porque justo ese día había amanecido ronca y no podía dar
mala impresión a mi público… mentira, porque no tengo una voz tan melodiosa que
digamos; pero poco a poco me fui soltando y comencé a cantar.
Después, le
cedieron la palabra al profesor Jesús Chávez y él compartió un poco de su vida (que
por cierto me sorprendió) y cómo empezó a obrar en la Ciudad de Dios, cuando terminó
de hablar el profe Jesús, me quedé reflexionando de que no es necesario pertenecer
a un grupo o que alguien nos impulse a hacer algo bueno por los demás, que no
importa donde estés ni con quien, simplemente necesitas querer, amar, creer,
confiar, buscar y … hacerlo.
Nos dieron una noticia, mejor dicho
un reto, que consistía en la inauguración de la página oficial en Facebook y Twitter
de Ciudad de Dios y durante el día podíamos publicar en estos sitios y al final
de la Jornada, la casa que más publicaciones tenía ganaría un premio.
Luego, fuimos a la cancha de
fútbol, ya separados por casas, eligieron a dos líderes por equipo para que
transmitan las reglas e indicaciones a los demás; me eligieron y me entusiasme;
pero los líderes debían ser ágiles y rápidos porque les pedían que corran para
acelerar; lamentablemente, estoy lesionada y no pude correr, lo que me frustró
mucho, porque aún no asimilo que no puedo hacer deporte, no puedo ni correr e
hizo que me sienta mal.
Participamos en distintas
dinámicas algunas por casas y otras por salones; si bien es cierto que en muchas
de ellas no podía participar por el tema de la lesión, de todas maneras asimile
el mensaje y comprendí que lo importante es aceptar nuestras debilidades y
fortalezas de cada uno de nosotros para lograr nuestro objetivo.
La mañana había pasado y ya era hora de comer, nos dirigimos a los salones
donde nos esperaban nuestros refrigerios y después, nuevamente a audiovisuales, en esta ocasión, el que
habló fue Piero, nos explicó su labor en Ciudad de Dios, nos introdujo CAS como
curso de Bachillerato y personalmente, me entusiasmaba cada vez más y ya quería
saber cuál sería mi proyecto y de una vez, poner manos a la obra.
Una de las últimas actividades
fue la charla de Fray Elías, él abordó un tema muy interesante, que estoy segura
que hizo pensar a más de uno, ¿Qué hacemos cuando la pelota está en nuestra
cancha? ¿Cuándo la tenemos nos da miedo y la pasamos lo más rápido posible?, esas
fueron las preguntas que más interioricé y me di cuenta que muchas veces por
miedo a fallar “huimos” de ciertas responsabilidades y somos incapaces de hacer
algo por los demás, muchas veces porque no miramos más allá de nuestras
narices, no salimos de nuestros 2
problemas, nos da flojera o simplemente no sabemos cómo hacerlo.
Hasta que por fin llegó uno de los momentos más esperados: conocer
nuestro proyecto. Yo estoy en 4° “E”, a mi salón le tocó dar clases de inglés a
niños de inicial y primaria del colegio Santa
Rosa de Llanavilla, siendo sincera, esperaba otro tipo de proyecto; pero
ahora que lo pienso y analizo mejor, me doy cuenta que necesito mejorar muchos
aspectos, por poner algunos ejemplos: la paciencia, aceptar las ideas de los
demás y el trabajo en equipo. Estoy más que segura que no solo voy a ir a dar clases
de inglés todos los sábados por cumplir; sino, que pasaré momentos que jamás
olvidaré, que los niños también me ayudarán a mejorar mis debilidades, que esto,
es un trabajo en comunidad y pondré todos los ladrillos que sean necesarios
para continuar construyendo la Ciudad de Dios.
Sin darme cuenta, esta Jornada de
Ciudad de Dios, me ha ayudado a cumplir con algunos de los 8 objetivos de CAS,
por ejemplo: al reflexionar y darme cuenta de lo que soy capaz de hacer, a
aceptar mi lesión, que las cosas suceden por algo y a reconocer las cosas en que
debo mejorar; estoy
adquiriendo mayor
conciencia de mis propias limitaciones, cualidades y áreas de crecimiento (Adquiere una
mayor conciencia de sus propias cualidades y áreas de crecimiento). Así mismo, al enterarme
cual era mi proyecto, me imaginé a
mí obrando en busca de un mundo mejor (Emprende nuevos desafíos y desarrolla nuevas
habilidades) Además, poco a poco estoy empezando a aceptar las ideas
de los demás, sus debilidades y valorando todos los aportes de los miembros de
la comunidad, como lo hice en las dinámicas, sobretodo, en la que se trataba de
hacer llegar la pelota al otro lado de la cancha, superando los obstáculos,
esta dinámica reflejó lo que va hacer el desarrollo de este proyecto que
empezaremos a poner en marcha, ya que todos los miembros de la comunicad
debemos respetarnos y con el aporte de cada uno de nosotros superar los
problemas que se nos presenten en el camino (Trabaja en colaboración con otras personas ) y por último, me sensibilicé ante el sufrimiento humano
y decidí ponerme al servicio de los hermanos más necesitados, me di cuenta que
el mundo no gira entorno a mí y sin ir muy lejos hay gente que en verdad necesita
de nosotros y estoy dispuesta a poner mi ladrillo (Participa activamente en la
realización de actividades y proyectos sobre temas de importancia global).
Finalmente, aparte de trabajar en equipo,
otro de los pilares que también usamos, fue: trascendencia, porque los
testimonios que nos dieron ese día influirán en nosotros y eso a la vez nos
ayudará a trascender con nuestros actos a donde vayamos, en mi caso, en las
clases de inglés en el colegio Santa Rosa de Llanavilla; interdisciplinaridad,
ya que los proyectos no solo involucran un curso, sino que vamos a tener que
apoyarnos en varios para lograr nuestro objetivo y por último, probablemente el
más novedoso fue tecnología ya que se presentó las redes sociales y se
incentivó a que se usaran.
En mi opinión, tenemos mucho por hacer, la
pelota está en nuestra cancha, todo depende de nosotros, a esforzarnos al
máximo como comunidad y a trabajar en la Ciudad de Dios!!!
EXPERIENCIAS VIVIDAD:
1)Adquiere una mayor conciencia de sus propias cualidades y áreas de crecimiento
2)Emprende nuevos desafíos y desarrolla nuevas habilidades
3)Trabaja en colaboración con otras personas
4)Participa activamente en la realización de actividades y proyectos sobre temas de importancia global.
Fuente de imágenes:
Ciudad de
Dios (Proyecto de Responsabilidad Agustina). [En línea] Disponible en: https://www.facebook.com/proyectociudaddedios?fref=ts
[28/03/14]




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